Creo con las manos desde antes de entender que eso podía ser un camino.
Siempre hubo algo en mí que necesitaba transformar materia en forma. Plastilina, hilos, cuentas, metales. Crear fue — y es — mi manera de pensar, de sentir y de decir lo que a veces no se puede explicar con palabras.
Estudié Artes Visuales en la UNA y joyería en Rosario y en Buenos Aires. Aprendí técnicas, procesos, materiales. Pero lo esencial ya estaba: la necesidad de hacer.
En 2025 decidí abrir este espacio como algo profundamente personal. No como una tendencia, no como una estrategia, sino como una forma honesta de mostrar quién soy cuando diseño sin condicionamientos. Esta marca es mi lenguaje más auténtico.
Trabajo sola, en un pequeño taller en casa, acompañada por Yuspe y Roña, mis mascotas. Cada pieza nace en cera, se transforma, se funde, se lima, se pule. El proceso puede llevar alrededor de 25 días. No hay atajos. Hay tiempo, dedicación y detalle.
Soy intuitiva al crear. Me guío por lo que siento en el momento, por las emociones, por el arte, por los procesos internos que atraviesan las personas.
No hago producción en serie.
Cada joya es única porque cada proceso también lo es.
Me gusta pensar que quien elige una pieza no solo está llevando un objeto, sino una historia, una intención, algo que fue hecho a mano, lentamente, con presencia.
Esto no es fabricación masiva.
Es oficio. Es búsqueda. Es identidad.
Y es, sobre todo, pasión.
✨
Si llegaste hasta acá, gracias.
Elegir una pieza hecha a mano también es una forma de elegir cómo querés habitar lo que usás.
Ojalá, cuando una de mis joyas llegue a vos, sientas que fue creada especialmente para acompañarte.
Porque, en algún punto, lo fue 🫀